Un año sin ti....
Hace un año, justo un día como el de hoy, estaba en mi habitación estudiando para un examen que tenía dos días después de estadística descriptiva, mi teléfono sonó, no lo quería coger porque de alguna manera sabía lo que iba a suceder, era el, diciéndome que lo nuestro se acabo, aunque esta misma conversación se había repetido cientos de veces durante ese año, demasiadas quizá… esa vez me sonó mas a verdad que nunca, lo sabía porque hacía ya meses que no me besaba como antes, sus llamadas diarias se retrasaban mucho, hasta el punto de no realizarse, lo sabía porque no me decía nada amable, todo eran criticas y quejas, yo sabía a ciencia cierta que no me quería, que no le gustaba nada de mi, pero necesitaba mantener esa pequeña esperanza conmigo, pensar que sólo era una mala racha, eso si ,que se alargaba demasiado, una fase tonta porque la que pasan todas las parejas, pero dentro de mi sabía que era el final.
Siempre le he reprochado que me dejara por vía telefónica, me hacía sentir aún peor, compartió conmigo cinco años de su vida, no era un rollete al que llamas por teléfono y le dices adiós, supongo que de alguna manera le era más sencillo así, cierto es, que vino días después a decírmelo en persona, fue un fin de semana terrible, durísimo, no podía dejar de besarlo, de tocarlo, de abrazarlo, de mirarlo, era consciente de que el amor de mi vida se iba y esta vez sabía que era para siempre, llore mares, océanos, quería desaparecer, le implore que no me dejará, que sería capaz de hacerme querer de nuevo…pobre estúpida.
Allí estaba yo sentada en mi mesa, con mis apuntes empapados en lágrimas, con más ganas aún de desaparecer, por mi mente pasaron fotogramas de mi vida, fotogramas ficticios, me odie tanto, tantísimo, no era capaz de mantener en pie una relación que para mi era todo lo que yo había soñado desde siempre, no era capaz de dar tregua al llanto, en ese mismo instante quería morirme, porque sabía que esto no sería capaz de superarlo, mi vida se acaba de derrumbar.
Hoy a pasado un año y sigo sintiendo ese mismo sentimiento de angustia, de soledad, esa misma sensación de romper con todo, sigo echando de menos su mano en mi pierna, sus ojos de mar mirándome, echo de menos su risa de niño pequeño, esa que el ponía cuando se metía conmigo en bromas, echo de menos asomarme a la ventana de la habitación para ver pasar su coche cuando sabía que estaba al llegar, echo de menos sus abrazos, nadie me ha sabido darme esos abrazos tan bonitos nunca he sentido tanto amor en un abrazo, echo de menos oír su voz, esa voz es inconfundible, esa voz da la vida, el es así, imposible de olvidar, el es único en todo, el es mi vida entera, porque yo supe lo que es vivir, supe lo que es ser feliz cuando lo conocí.
Hoy lo echo más de menos que nunca, hoy nada merece la pena si el no esta aquí.
Siempre le he reprochado que me dejara por vía telefónica, me hacía sentir aún peor, compartió conmigo cinco años de su vida, no era un rollete al que llamas por teléfono y le dices adiós, supongo que de alguna manera le era más sencillo así, cierto es, que vino días después a decírmelo en persona, fue un fin de semana terrible, durísimo, no podía dejar de besarlo, de tocarlo, de abrazarlo, de mirarlo, era consciente de que el amor de mi vida se iba y esta vez sabía que era para siempre, llore mares, océanos, quería desaparecer, le implore que no me dejará, que sería capaz de hacerme querer de nuevo…pobre estúpida.
Allí estaba yo sentada en mi mesa, con mis apuntes empapados en lágrimas, con más ganas aún de desaparecer, por mi mente pasaron fotogramas de mi vida, fotogramas ficticios, me odie tanto, tantísimo, no era capaz de mantener en pie una relación que para mi era todo lo que yo había soñado desde siempre, no era capaz de dar tregua al llanto, en ese mismo instante quería morirme, porque sabía que esto no sería capaz de superarlo, mi vida se acaba de derrumbar.
Hoy a pasado un año y sigo sintiendo ese mismo sentimiento de angustia, de soledad, esa misma sensación de romper con todo, sigo echando de menos su mano en mi pierna, sus ojos de mar mirándome, echo de menos su risa de niño pequeño, esa que el ponía cuando se metía conmigo en bromas, echo de menos asomarme a la ventana de la habitación para ver pasar su coche cuando sabía que estaba al llegar, echo de menos sus abrazos, nadie me ha sabido darme esos abrazos tan bonitos nunca he sentido tanto amor en un abrazo, echo de menos oír su voz, esa voz es inconfundible, esa voz da la vida, el es así, imposible de olvidar, el es único en todo, el es mi vida entera, porque yo supe lo que es vivir, supe lo que es ser feliz cuando lo conocí.
Hoy lo echo más de menos que nunca, hoy nada merece la pena si el no esta aquí.



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