Triste canción de opera

Una de las miles de cosas que no he hecho todavía y supongo que nunca haré es ir a la opera, cuando Carlos estaba aquí fantaseamos mil veces con la idea de ir, tiene que ser una sensación increíble oír esas voces tan maravillosas, la gente dice que cuando vas la opera sueles salir encantado, que captas totalmente la historia aunque sea interpretada en un idioma desconocido para el oyente. Últimamente me estoy apasionado a la música clásica, me encanta estar sola en casa tumbarme en el sofá y poner a los clásicos a todo volumen, me trasportan a otro mundo, donde me da licencia para imaginar, para pensar, me hace sentir viva.
Hay un aria de Puccini que por más veces que la oiga no termina de cansarme, me emociona profundamente, hasta el punto que raro es el día que no la oiga y no termine llorando, me recorre un escalofría por todo el cuerpo. Me trae un montón de recuerdos y si me preguntáis por que no sabría decirlo, porque el recuerdo que me trae es viendo marcharse a alguien que quiero mucho en un autobús, alguien que volvió mil veces mas, pero el destino curioso quiso que en ese mismo autobús, esta vez marchándome yo, fuera la ultima vez que yo viera a esa persona, una despedida terriblemente dolorosa, no escatime en abrazos y besos que no me eran devueltos, yo sabía que era un adiós definitivo. Esa canción jamás la escuche con esa persona, bueno quizá si, no lo se.
Es increíble el poder de la música, como algo tan sencillo como una melodía, una letra de una canción puede hacerte volar al más alto o bajarte a los mismísimos infiernos.


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