lunes, abril 02, 2007

La tragagatos.

El sábado tuve que ir al entierro de mi abuelo, se celebro en el pueblo de mis padres, al cual yo hacía mucho tiempo que no iba, cuando cumplí los 12 años deje de ir como todos los veranos, así que sólo visito el pueblo para cosas tristes, muertes de familiares.
Como es normal, allí estaban todos mis primos, tíos y demás familiares, la relación con mi familia no es muy cercana, así que el hablar con ellos era un mero tramite de educación.
Allí estaba mi prima Lucía es sólo cuatro años mas joven que yo, pero creo que es el ser más patético del mundo, es una pobre hija única, a la que le han dado todo hecho, una típica niña “pera”, cuando éramos pequeños, como era normal entre mis primos teníamos motes, una era la dentona, otro webster, uno cartón, capitán de los piojos y cosas así, cosas que nos decíamos los unos a los otros, para reírnos y divertirnos como niños que éramos. En cambio a ella no la podíamos llamar por su mote, porque su madre, una estúpida que nos miraba a todos por encima del hombre, nos repetía que no la llamáramos así que se “traumatizaba”.Ella se negaba a jugar con nosotros, porque decía que olíamos mal, mis primos y mis hermanos íbamos limpios como la patena, pero al final del día estábamos con las rodillas llenas de mierda de jugar a las canicas, las manos sucias de sentarnos en el suelo, el pelo nos olía a rio, porque nos bañábamos en el en verano, como el resto de la gente del pueblo, en cambio ella aparecía oliendo a “Eau de rochas” perfume en la que la empapaba su madre desde que nació

Durante el funeral, ella como siempre se hace notar, no por las miradas de falsa tristeza con las que regalaba a todo aquel que se le acercaba, sino por sus comentarios estúpidos con ese acento de niña “pija” estúpida que tanto le gusta utilizar, ella solo sabía que repetir que ella “al abuelo” lo adoraba, mis primos y yo nos mirábamos entre nosotros, ella nunca iba a casa de mis abuelos, porque mi abuelo con esa voz ronca que tenía le asustaba, así que mi abuela ávida por agradarla cada vez que iba, le abría una tableta de chocolate sólo para ella, de la cual mis primos y mis hermanos no podíamos tocar, porque solo era para “la niña” como repetía mi abuela entre gritos cuando a alguno se nos ocurría coger un trocito.
Muchas veces la gente olvida de donde viene, la familia materna de mi prima eran llamados los “tragagatos” porque su economía no era muy buena después de la guerra y años después no mejoro mucho..así que se dedicaban a cazar gatos y comérselos, era una necesidad que entiendo, pero ahora que ella nos mire con esa soberbia altanera, que haga esos comentarios despectivos siempre hacia nosotros, me enferma, no soy una persona violenta, así que aguante sus comentarios carentes de sentido durante un buen rato, hasta que se le ocurrió preguntarme “por ese novio alto que tenia”, en un principio le conteste con la educación que con ella soy capaz de sacar, hasta que me comento que ella cuando lo vio un día le pareció demasiado mayor para mi, y que era de esperar que me dejará, que los hombres adultos solo están con chicas jóvenes por el sexo, pero que para una relación seria se buscan una de su edad o “otro tipo de chica”.Por un momento sentí como la sangre me hervía, mi hermano que sabe de mis cambios de humor momentáneos, me paso el brazo por los hombros, pensado que me iba a poner a llorar, últimamente estoy sensible, y en cuanto comentan en casa algo de Carlos, me da por llorar, pero no, en ese momento no quería llorar, quería darle un bofetón con todas mis fuerzas, me retuve, y sólo puede llamarla un sonoro y contundente “tu eres gilipollas tragagatos”, mientras me alejaba de ella, la oí como le cuchicheaba a su madre,”esta fatal, es una histérica como desde pequeña”, seré una histérica pero nunca una soplapollas como ella.