martes, junio 12, 2007

Otro día más.

Otro día más, no se que hacer, la luz hace rato que entre por las persianas de mi habitación, pero no quiero levantarme, mi gato me mira fijamente a los ojos, esta esperando su desayuno, no deja de mirarme, me doy la vuelta, he decido que hoy no me pienso levantar de la cama, hoy no quiero nada. Viendo que sus miradas no sirven de nada, decide pasar al ataque, me mordisquea los brazos despacito sin hacerme daño, simplemente quiere hacer notar su presencia, pero he dicho que no me levanto, así que saca sus uñas que se clavan como alfileres, consiguiendo así que decida ponerme en pie, el come su comida mientras yo sentada en la mesa de la cocina me fumo un cigarro mientras bebo un zumo de naranja.
Estoy cansada, no he dormido bien, me duele la cabeza , mentalizo las cosas que tengo que hacer, poner una lavadora, planchar, limpiar los baños, cambiar la arena de los gatos, otro día más vacío, otro día donde nada es importante ni interesante.
La desidia se acoplado a mí de tal manera, que a veces no se donde empieza ella y donde termino yo, empiezo a pensar en que hará la gente que conozco, en ese mismo instante, seguro que Lara esta en clase, Jesús estará trabajando o buscando una idea para hacerse rico, Dalia estará en clase o quizá no, ya habrán acabado los exámenes, no debía de haber dejado la carrera, pero no podía mas, era incapaz de ir a clase, me sentía ridícula, tener que salirme en mitad de una clase, para encerrarme en el baño, sentarme en la taza y llorar desconsoladamente y después salir con los ojos inflamados, mientras mis compañeros me miraban con cara rara, la verdad es que no quería estudiar más, pero pensé que podría seguir estudiando hasta que Carlos por fin se decidiera a pedirme que me fuera a vivir allí, con el, como siempre habíamos planeado, pero ya todo estaba perdido. Sigo pensando, Pablo seguramente este durmiendo, no suele madrugar mucho, que decidido es, cogío y se fue sin temores, yo quiero ser como el, pero no me sale. Miguel, estará sentado frente a su mesa con un millón de apuntes, de libros estudiando o quizá no, seguro que esta descentrado y esta pensando en ella, si ya lo digo yo.. el amor descentra a las personas, nos vuelve estúpidos.
Carlos , el seguro que esta trabajando, cogiendo mil llamadas de teléfono, o quizá este visitando algún cliente y vaya en su coche, seguro que esta escuchando el último disco de Marea, estoy segura que le pasa como a mí, le ha desilusionado, aunque yo no lo he escuchado mucho, es un disco que no ha sido un flechazo como otros discos de Marea, seguro que después irá a comer a ese sitio que tanto le gusta, es de comida casera, yo en el fondo sabía que iba por la tarta de queso, es como los niños pequeños, cuando tiene hambre pide toneladas de comida, que luego deja, no come mucho, parece que siempre se reserva para los postres, era tierno verle comer dulces, parecía un niño pequeño, me estoy acordando de una día que fuimos a comer en el típico restaurante de veranero en Isla, la comida era una mierda, recuerdos que comidos paella, malísima por cierto, y el como siempre hace estaba esperando los postres, pidió el postres especial de la casa, que tardaron un buen rato en traer, cuando por fin se lo pusieron delante , lo miró con cara de extrañeza, era una especie de tarta aplastada llena de nata montada, se le borro esa sonrisa de placer que tenía, yo no puede evitar soltar una carcajada y hacer bromas sobre como al camarero se le habría caído el postres al traerlo, que no se fijara en el aspecto, que quizá estuviera bueno, que lo importante es la esencia y no la apariencia, se lo comió a regañadientes, pero según me contó no tenia ni esencia ni presencia. Lo mejor fue después cuando nos trajeron la cuenta, el postre especial de la casa costaba diez mil pesetas, nos reímos muchísimo, era un error evidentemente, pero ya estuvimos riéndonos de eso todo el día. Yo siempre le decía que al ser tan alto, tan rubio como se ponía en verano y tener esos ojos tan azules, mas que un madrileño parecía un alemán o un inglés, eso si, el es muchísimo mas elegante que cualquier ingles, Carlos tiene planta y estilo, llamaba la atención, todo el mundo giraba la cabeza para mirarlo, es una persona muy atractiva, tiene un algo que lo hace realmente especial, mas de lo que ya lo es.
Ahora mismo son las 17:15 minutos, estoy cansada, hastiada y sigo pensando que me quiero volver a la cama, hoy no tengo ganas de nada, tengo que hacer cosas pero como siempre las haré más tarde, todo puede esperar, eso es algo que me aprendido, todo puede esperar, porque nada en mi vida ya es realmente importante.