martes, marzo 17, 2009

Frustación en aumento

De un tiempo a esta parte siento dentro de mí un enfado inmenso, vivo en un estado de crispación donde nada ni nada me gusta, esto me lleva a sentirme totalmente frustrada, me canso de ver que por más ilusión e intención pongas en las cosas nunca salen como uno quiere.
Supongo que lo más duro de todo, es ver que todo aquello que quisiste ser, hacer y sentir nunca será es cuando llegas a ese punto donde por fin uno se da cuenta que nunca serás eso que tanto intentaste, ni tendrás esa vida que habías imaginado durante tantos y tantos años, es entonces cuando sientes que ya nada importa, que da igual que decidas hacer otras cosas, conocer a otras personas, iniciar otras relaciones, viajar a otras ciudades todo eso no son más que meros parches con los cuales intentas engañarte a ti misma, es como un arranque estúpido de soberbia y decir, eso no pudo ser, pero esto si, pero lo que tú deseas realmente es lo nunca podrá ser. Intentas positivizar las cosas, tarea que en mí se convierte en una odisea, intento entender a las personas y sus reacciones, intento ser menos visceral y más racional para llegar a la terrible conclusión de que he perdido totalmente la fe en el ser humano.
Yo no quiero palmaditas en la espalda ni palabras de ánimo, he aprendido darme motivación yo sola, aún me quiero un poquito y a veces siento pena por mi misma, y me enfado mucho conmigo porque pienso que sigo siendo la gilipollas de siempre, la que siempre esta cuando los demás pasan su peor momento y cuando toca mi peor momento los demás salen huyendo como ratas. A veces siento alegría por mi misma y me digo a mi misma lo bien que lo hecho y lo fantástica que he estado, es patético lo sé, pero he aprendido a saber que la única persona que mirará por mí seré yo.

Fuera de sentimentalismos que los odio profundamente, me aterra ver en el ser que he creado, un ser crítico, sarcástico y mal humorado, dicen que los entendidos como mi ex psicólogo que uno no siempre se hace completamente a si mismo, que nos hace el entorno , las personas , esos rollos psicológicos que todos sabemos sin tener la necesidad de estudiar una carrera de cinco años. Yo sé que mi mal humor, mis pocas ganas de nada, mi mala baba y mi visión pesimista no es todo culpa mía, pero no me siento con la protestad de culpar a los demás que me rodean aunque algo tendrán que ver, en mi casa siempre nos han dado todo en el sentido material, pero en mi casa nunca hemos hablado de sentimientos ni los hemos demostrado, nos queremos si, pero de una manera extraña, supongo que como en muchas familias. En mi familia todos nos hemos terminado separando los unos de los otros, hasta el punto de ser extraños que viven y conviven pero nada más. Siempre he tenido relaciones extrañas, donde el miedo ha predominado, miedo a no estar a la altura y por lo tanto cometer errores estúpidos, siempre he dado con hombres con casi más carencias que yo, donde era mucho más sencillos culparme a mí que a los demás, llegando a dejar mi amor propio a la altura del betún.. pero soy tan gilipollas que lejos de sentir rencor o cualquier resquicio de resentimiento.. siento pena una pena terrible y profunda por ellos, porque ellos al igual que yo nunca sabrán amar a nadie y se sentirán profundamente solos siempre.
Esta claro que ellos juegan con la ventaja de no sentir remordimientos de conciencia y que la pena se les quita en cuanto se les pase una mujer por delante, en cambio yo vivo con remordimientos y con mi mala conciencia, según mi ex psicólogo decía que ahí se demostraba que yo era una buena persona y ellos no, las buenas personas siempre se arrepienten de sus actos, cuando me decía esta frase tan bonita, yo sentía aún más rabia, mí conclusión fue que si eres una mala persona siempre sentirás un bienestar y vivirás en armonía, mientras en cambio yo, que según el, por mis arrepentimientos era considerada una buena persona vivía llena de culpas y de frustraciones era una jodida amargada.. Pues menuda mierda entonces.
Fue en ese momento cuando me di cuenta que ir al psicólogo era la mayor gilipollez de mi vida, me sentía de puta madre las dos horas siguientes de salir de ese despacho tan frió, me sentía mejor persona, pero pasadas esas dos horas me daba cuenta que en la vida cuando menos te involucres, cuando menos te importen los sentimientos de los demás eras más armónico, no pienso usar nunca la palabra felicidad puesto que no creo en ella.
Así que desde ahora intentaré ser aún más fría y distantes con todo lo que me rodea, bueno con mis animales no, ellos son los seres más bondadosos del mundo, a ellos no les importa si he tenido un día jodido, si me he tenido que pirar de mi trabajo y no me aguanto ni yo misma, ellos siempre me demuestran que son leales. Y si algo admiro en las personas y los animales es la lealtad, lastima que sólo la vea en mis pequeños seres peludos.