Emails de media noche
Cuando estoy muy triste, me da por repasar tus cartas, tus fotos, tus poemas, todo aquello que me recuerda a ti. El sábado por la noche me dio por leer uno de tus correos electrónicos era del 2001, no se si te acordaras, pero se perdieron todos los que me mandabas, sólo se salvaron algunos. El sábado ya muy de madrugada me entro una tristeza bestial, supongo que no me acostumbro a pasar los fines de semana sin ti, así que me lance a leer los correos, los leí varias veces, es increíble las veces que me llamas “amor”, yo supe que me estabas dejando de querer cuando dejaste de llamarme amor, para dirigirte a mí por mi nombre, en ese mismo instante supe que ya no me querías como antes. Tus correos eran interminables, “testamentos” los denominabas tu, en los correos se te ve feliz, enamorado y sobre todo optimista, que poco nos parecemos en eso, tu siempre veías todo fácil, siempre has sido más luchador que yo, entiendo que mi forma de ser a veces te quitará las ganas de hacer cosas, soy más precavida que tu, quizá esa no sea la palabra, más bien pesimista, prefiero pensar en negativo, así que cuando las cosas no salen me puedo decir a mi misma mi ya consagrado “ves, lo sabia”, supongo que es una especie de autodefensa estúpida.
En el correo que leí me cuentas que llegas tarda al trabajo, lo dices como unas mil veces, pero sigues contándome cosas, explicas con todo detalle como será cuando vivamos juntos, pareces un niño pequeño queriéndome convencer de algo, yo mientras lo leo sonrió, me gusta leerte siempre me ha gustado. Te disculpas por no poder ofrecerme todo lo que quisieras, yo nunca he querido nada Carlos, sólo que me quisieras como me querías por aquel entonces, lo se, las cosas cambiaron mucho, pero hubiera dado todo lo que tengo por leer todas las mañanas un correo como ese. Escribes y escribes, como si hablaras conmigo, me gusta esa manera tuya que tienes de explicar las cosas, de hacer preguntas que tu mismo mas tarde te contestas renglones mas abajo. Se te ve feliz, muy feliz, como derrumbe tus sueños, cuanto daño incensario te he hecho, creo que nunca me lo perdonare. Tus letras no mienten, eres claro como el agua, tierno y profundamente perseverante, te disculpas por no poder venir mas a menudo a verme y por un momento se me cae el alma al suelo, hasta cuando ya no me querías, cuando los dos lo sabíamos, no dejaste ni un solo fin de de semana de venir a verme.
Creo que nunca me perdonare el daño que te hice, no creo que exista una vida entera en la que yo pueda pedirte disculpas, se que nunca amare a nadie de la manera que te amo a ti, porque no creo que exista nadie como tu.
Termino de leer tu email , con lagrimas en los ojos, lloro de pena mezclado con la emoción de saber que me quisiste mucho.
Terminas ese email diciéndome que cuando vuelvas a casa, me mandaras alguna canción cantada por ti, tu las mandabas por email, me encantaban, tengo que buscar el cd donde grabe algunas de tus canciones, yo te las cantaba por teléfono, que imbéciles podíamos llegar a ser, pero cuanto nos reíamos. Te acuerdas de esta? Te la cante en la puerta de bar. de Oscar, la gente pasaba y me miraba extrañada, mientras tanto tu estabas planchando la ropa.
En el correo que leí me cuentas que llegas tarda al trabajo, lo dices como unas mil veces, pero sigues contándome cosas, explicas con todo detalle como será cuando vivamos juntos, pareces un niño pequeño queriéndome convencer de algo, yo mientras lo leo sonrió, me gusta leerte siempre me ha gustado. Te disculpas por no poder ofrecerme todo lo que quisieras, yo nunca he querido nada Carlos, sólo que me quisieras como me querías por aquel entonces, lo se, las cosas cambiaron mucho, pero hubiera dado todo lo que tengo por leer todas las mañanas un correo como ese. Escribes y escribes, como si hablaras conmigo, me gusta esa manera tuya que tienes de explicar las cosas, de hacer preguntas que tu mismo mas tarde te contestas renglones mas abajo. Se te ve feliz, muy feliz, como derrumbe tus sueños, cuanto daño incensario te he hecho, creo que nunca me lo perdonare. Tus letras no mienten, eres claro como el agua, tierno y profundamente perseverante, te disculpas por no poder venir mas a menudo a verme y por un momento se me cae el alma al suelo, hasta cuando ya no me querías, cuando los dos lo sabíamos, no dejaste ni un solo fin de de semana de venir a verme.
Creo que nunca me perdonare el daño que te hice, no creo que exista una vida entera en la que yo pueda pedirte disculpas, se que nunca amare a nadie de la manera que te amo a ti, porque no creo que exista nadie como tu.
Termino de leer tu email , con lagrimas en los ojos, lloro de pena mezclado con la emoción de saber que me quisiste mucho.
Terminas ese email diciéndome que cuando vuelvas a casa, me mandaras alguna canción cantada por ti, tu las mandabas por email, me encantaban, tengo que buscar el cd donde grabe algunas de tus canciones, yo te las cantaba por teléfono, que imbéciles podíamos llegar a ser, pero cuanto nos reíamos. Te acuerdas de esta? Te la cante en la puerta de bar. de Oscar, la gente pasaba y me miraba extrañada, mientras tanto tu estabas planchando la ropa.


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