miércoles, agosto 05, 2009

La curiosidad mató al gato.

Para no quedarme obsoleta en las nuevas tecnologías, decidí hace unas semanas crearme un facebook, realmente no lo sé utilizar muy bien, pero me lo hice con ayuda de mi hermano. Puedes encontrar a gente que estudió contigo, gente que fue contigo al colegio blablablabla.. sí encontré a mucha gente, hasta a mis antiguos amigos, esos con los que compartí mis secretos más profundos, esos que mientras bebíamos calimocho en bares dónde sanidad jamás mando una inspección, nosotros los supervivientes, los que siempre seriamos amigos, todo mentira, que manía tiene la gente con prometer cosas que ni siquiera están a su alcance, yo jamás prometo nada, jamás. Es curioso como con esa gente a la cual quería muchísimo, gente que en un momento determinado de mi vida fueron mis mejores amigos, ahora nos tratamos con esa distancia que se trata a un desconocido sin peder las formas en ningún momento, sin salirnos ni un milímetro de lo que está estipulado como buena educación.

Mirando los Facebook de esos amigos que tantos momentos maravillosos pasamos juntos, me entró una tristeza rara, más que tristeza fue una especie de envidía terrible, todos tenían sus maravillosos trabajos, apasionantes viajes, amigos a tutti pleni, algunos se habían casado y tenían hijos.. la mayoría de ellos en mensajes privados me han comentado lo mismo “sigues igual que siempre”, sí, claro que sigo igual que siempre y esa idea me aterra.
Así que viendo una vez más que mi vida es absolutamente patética , que soy un ser que respira, habla y hasta a veces piensa, pero no vive y cuando digo vivir, digo vivir de verdad, me fui a la cama con un berrinche de esos que me dan de vez en cuando.

Quien me mandaría a mi hacer un facebook … me ha bajado la autoestima dos puntos más.