viernes, febrero 12, 2010

Me busco y no me encuentro.


El otro día mientras hablaba por teléfono con el chico de los ojos verdes, me comentaba lo feliz que le había hecho volver a reencontrarse conmigo, según él, siempre le parecí una buena persona, un poco atormentada siempre y triste, el siempre me decía que se notaba cuando estaba triste porque mis ojos se oscurecían un poco hasta parecer una oliva. Creo que por aquella época a él le llamaba la atención mi falsa madurez sobre las demás chicas de mi edad, también decía que le gustaba lo reservada que era, lo poco que me gustaba hablar de mí y que conocerme de verdad era un reto que él estaba dispuesto a lograr. Y así fue, con tiempo, mucha paciencia por su parte y con la gran sintonía que teníamos el uno con el otro nos llegamos a conocer mucho, de alguna manera éramos muy iguales en muchas cosas y en otras miles diferentes.
Ahora cuando hablo con él, comentamos cosas cotidianas, nos reímos con las mismas tonterías de siempre, las mismas anécdotas.
Ayer me dijo algo que me lo tome como una especie de decepción por su parte, para él he cambiado mucho, no físicamente, dice que estoy completamente igual, pero que me nota más triste que nunca, menos comunicativa y mucho más distante, que cuando me vio, le costo reconocer mi mirada, mucho más cansada y desilusionada. No sé como explicarle que yo tampoco entiendo muy bien porque he cambiado tanto, me cuesta hacerle entender que me muero por que me duela la tripa de tanto reírme, que soy incapaz de confiar en alguien al mil por mil como antes, que soy infinitamente más reservada porque siempre que he mostrado mi vulnerabilidad me han atacado con lo que más podía dolerme.
Yo sé que he cambiado, que a veces hasta a mí misma me cuesta reconocerme, es cómo si una parte importante de mí,de mi esencia se hubiera quedado por el camino, cómo si alguien me hubiese arrancado esa parte mía y esa parte la hubieran tirado a lo más profundo de algún mar lejano.
A veces me siento una desconocida, otras simplemente hecho de menos esas cosas que eran mías, que pertenecían a mí manera de ser y actuar.
Tengo la esperanza, que el día menos pensado vuelva esa parte de mí, que quién se la llevo me la devuelva, quizá sólo así pueda volver a sentirme viva, a sentir mi yo completo.