sábado, febrero 27, 2010

Tengo miedo.

Me canso de aguantar el tipo, de aparentar que controlo todo cuando en relidad no controlo absolutamente nada, me cansa esa coraza estúpida que me acompaña siempre, me agobia mi falsa seguridad y me aterra tener miedo y no poder decirlo.
Ayer cuando volvimos al hospital con mi padre y oí la palabra infarto, por un momento pensé que me iba a caer redonda, por un instante noté como mi cabeza daba vueltas, la voz del médico me parecía un susurro lejano, las luces de la sala de urgencias se volvieron más amarillas, sentí una especie de arcada subir por garganta.
Tengo miedo, mucho miedo, un miedo que me veo obligada a esconder, hace tiempo que escucho cosas del tipo “ella no es nada miedosa””no se asusta con facilidad””es dura, muy dura” y con cierta tristeza me doy cuenta que estoy rodeada de gente que no me conoce absolutamente nada o que quizá soy la mejor actriz de la historia, porque claro que tengo miedo, claro que me asusto… de hecho llevo toda mi vida con miedo, quizá haya amaestrado esa sensación de pánico que me invade la mayoría del tiempo, tanto, que a veces parece que ha desaparecido.
Pero tengo miedo, mucho miedo y no se lo digo a nadie, sólo yo lo sé, a veces me entran ganas de gritar a los cuatro viento –estoy acojonada, estoy realmente cagada, me muero de miedo- pero no lo hago. Antes por lo menos lloraba, y me desahogaba, podía llorar un mar y después calmarme, pero hace tiempo que no lloro como antes, mis ojos están secos, lloré tanto cuando Carlos se fue, lloré tantísimo, sufrí tanto y me sentí tan sumamente vacía y desesperada , que es cómo si mi cuerpo ya hubiera cubierto el cupo de dolor, un dolor que se convirtió en algo físico, una sensación horrible de perdida y abandono, que parece que todo lo que venga no podrá ser peor, pero sí lo es, lo es y yo no soy capaz de aliviar ese agobio como podía hacerlo antes.
Hoy mientras llenaba unos cubos de agua para mis perros, el llanto se desató y pude llorar tranquila, pude llorar con ruido, con lamento, sacando toda la mierda que me asfixia fuera, lloré por mí padre, porque tengo pánico autentico a que se vaya, por mi madre que está sufriendo y lloré por mí , por la incertidumbre, por el no saber que va pasar, por el no poder controlar ciertas situaciones, por sentirme tan sola, no puedo yo sola con ciertas cosas, he tratado de engañarme pensado que yo sola podía con todo, pero la realidad es que no puedo, es que necesito que alguien comparta mi pena aunque sólo sea por un momento.
Sentada en el suelo llorando como hacia años que no lloraba, mientras mi perra me lamía la cara, me sentí tan perdida como una niña pequeña, sola, tan sola que me asuste, no quiero pasar el resto de mi vida sola.
No quiero perder a mi padre, ni a las pocas personas que me rodean, porque sin ellos ni sé, ni quiero vivir.