Lo absurdo de vivir

lunes, enero 11, 2010

El chico de los ojos verdes...

El chico de los ojos verdes, finalmente me llamó, cuando lo ví esperándome justo dónde quedábamos cuando éramos unos niños, mi corazón latía tan fuerte que pensaba que todo el mundo con el que me cruzaba por la calle lo estaba escuchando.Allí estaba, tan flaco como siempre, con las manos metidas en su cazadora igual que cuando teníamos trece años, tenía la nariz roja por el frío.Cuando por fín llegué dónde estaba él, me conseguí calmar, nos dimos dos besos de rigor y enseguida empezamos a recordar cosas del pasado, sus ojos verdes me parecieron mucho más verdes que como yo los recordaba y también mucho más tristes
Movía la cucharilla del café con cierta parsimonia, supongo que a su manera también estaba nervioso.
El rato se pasó volando y nos despedimos como de despiden dos amigos que quedan todos los días.
Mientras caminaba a mi casa, pensé lo feliz que era cuando no teníamos que preocuparnos de nada,cuando nos pasábamos las horas muertas tirados en el césped de un parque intermedio entre su casa y la mía, éramos tan jóvenes y tan inocentes, el dibujaba en un cuaderno, mientras yo cantaba canciones de extremoduro.Sentí una punzada en el alma por lo perdido, por los momentos que nunca volverán.
Horas más tarde acepta mi invitación de venir a mi casa y tomarnos unas cervezas, seguimos hablando de cuando éramos novios, el fue mi primer amor, ese que nunca se olvida, lo noto tan frágil, la vida no lo ha tratado todo lo bien que me hubiera gustado,no puedo evitarlo y antes de que se vaya y no vuelva jamás lo besó y él no dice nada, me sigue en el beso y nos seguimos besando mucho, como cuando pensábamos que siempre íbamos a estar juntos,tantos besos termina en la cama, juntos por fin, haciendo algo que nunca hicimos porque éramos muy pequeños hace quince años.

Se viste y se va, y yo sé que posiblemente no, nos veamos nunca más, aunque seguimos mandándonos mensajitos, hay cosas que no pueden ser y además son imposibles.
La mañana siguiente mientras miraba en el espejo mi pequeña herida en el mentón por la cantidad de besos recibidos la noche anterior, me sentí rara, él me comentó días después que también tuvo esa misma sensación, pero que no se arrepentía de nada, yo tampoco, hace tiempo que aprendí que los arrepentimientos lo único que hacen es atormentar el alma, la mía ya es un tormento continúo…me sentí viva y con eso me vale.

viernes, enero 01, 2010

Quizá...

Sinceramente me importa poco si el año terminó, por lo tanto que empiece otro también me da igual, no pienso hacer balances de lo ocurrido, ni siquiera intentaré el que próximo sea mejor, tampoco tengo nada bonito que contar, ni tampoco tengo a nadie a quien contarle nada.
Estoy sola, lo llevo bien, no tengo ilusiones, ni planes, ni nada de nada, no tengo nada, el no tener nada te hace libre y a la vez desgraciado, no ser importante para nadie me da la tranquilidad de saber que no tengo que esforzarme, tampoco pretendo que me quiera nadie, yo soy la primera que no querría a alguien como yo.
Quizá sea que es año nuevo y la gente se supone que esta disfrutando, riendo , bailando, y esas cosas que hace la gente cuando está contenta, yo todas esas cosas las detesto.. bueno reírme no, eso si me gusta, lo malo es que últimamente me cuesta horrores esbozar una media sonrisa.
Quizá es porque en la tele están poniendo programas enlatados, dónde ponen canciones horribles y la gente está vestida como cuando van a una boda hortera, quizá sea porque me acuerdo de mi gato, o de Pablo que está en Málaga con sus amigos, pero sé que está tristón, quizá sea porque mi madre estos días decide que se está mejor en la cama, o por mi padre que lleva dormido en el sofá como tres horas.
Quizá es porque me acuerde de cuando yo me pasaba horas delante del espejo maquillándome y peinándome para salir a disfrutar de la noche.
Quizá es porque no tengo a nadie a quien decirle que por favor me abrace fuerte, que sólo es un momento, que en breve se me pasará, quizá me acuerde de Carlos y su” valoro mucho tu amistad, siempre estaré ahí” pero nunca estuvo, también puede ser porque el sábado el chico de los ojos verdes me prometió pasar este día juntos y no se digno a dar más señales de vida y cuando lo ha hecho ha sido tan patético que casi siento vergüenza ajena
.Quizá es porque está lloviendo y hace frío y siento como que nadie se acuerda de mí y eso me hace plantearme qué clase de persona soy, para que nadie ,absolutamente nadie se acuerde de mí. Será porque estás fechas tan memas sólo consiguen recordarme que no soy nadie. Quizá sea que la soledad me está matando y que el vacío que tengo soy incapaz de llenarlo y empiezo a asustarme.
Quizá es que no llevo también el estar sola, quizá lo mejor será irme a dormir.