Lo absurdo de vivir

martes, diciembre 29, 2009

Un instante



Hace dos días toque un sueño con mis dedos, un sueño, una ilusión .. no sé como definirlo, llevaba esperando ese momento muchos años, demasiados quizá. El sábado ese sueño parecía que se iba a cumplir y sentí como mi corazón se volvía loco, una nube me arropo y parecía que surcaba el cielo, por un momento, por un pequeño instante he sido tan feliz que pensaba que me iba a morir de alegría,.. hacía muchos años que no sentía ni por un segundo esa sensación de felicidad absoluta.
Es curioso, la vida son pequeños instantes, diminutos, a veces tan pequeños que pasan desapercibidos, pero lo sentí juro que lo sentí, y duro más de un segundo y de dos, y más de una hora y pensaba que me iba a morir de amor, de felicidad, tengo el corazón destrozado desde hace mucho tiempo y por un instante latió vigoroso, con fuerza, con una vida que no pensé que tuviera. Me sentí tan viva, que no pude evitar llorar de felicidad, en ese pequeño instante la nostalgia se marcho, la vi hacerme un gesto de despedida con la mano,- se va- pensé, se va y me deja tranquila por fin.

Estabas ahí, sólo para mi, tan él, tan dulce y bondadoso, tal como yo lo recordaba, no había cambiado ni un poquito, reí, reí hasta que dolió la boca, y volví a ser yo, esa que hace tiempo dejé de ser, era otra vez yo, ésta vez no me encerré dentro de mi caparazón, él consiguió romperlo y le conté todo, todo , todo, lo que nunca a nadie le he contado y no me juzgo, su voz era tan serena, tan clara.

Pero los instantes, instantes son y se van y posiblemente un instante como este no volverá nunca más. Volvió a abrazarme la nostalgia y se trajo consigo a la tristeza y la decepción….pero por un instante fui tan feliz .Necesitaba un instante así… ahora vuelvo a envolverme la nostalgia, ella nunca me abandona.

Demasiado bonito para ser verdad, a veces se me olvida de quién soy.

miércoles, diciembre 09, 2009

Qué te vaya bonito...




La primera vez que te vi, eras una cosita negra , eras tan pequeño que entrabas en mi mano, una mano de una niña de diez años, tenías los ojos malitos y estabas famélico, parecías una hojita a punto de romperse.
Te llevé a mí casa y te quedaste para siempre, mi madre no dejaba de repetir que sólo te daríamos de comer y te volveríamos a llevar dónde te encontramos, yo sabía perfectamente que mi madre a veces se tira esa clase de faroles, a los veinte minutos de estar en mi casa ya tenías una camita hecha con una mantita debajo del radiador.
Aprendiste a dormir la siesta con Pablo que era casi tan pequeño como tú, te paseábamos en el carrito de mis muñecas tapado como si de un muñeco se tratará, nunca decías nada aprovechabas para dormir.
Hemos pasado casi veintiún años juntos, hemos crecido juntos, jugado juntos, dormido juntos, ahora que te has ido dejarás un vacío inmenso de llenar en mi casa que era la tuya.
Sólo me queda la pena de saber que tú muerte no haya sido tan plácida como siempre soñé, has luchado hasta el final, ahora entiendo más que nunca eso de siete vidas tiene un gato y que ni en siete vidas más que viviera yo, podría olvidarte.
Ahora por fin descansas en paz debajo de los galanes de noche del jardín, dónde te gustaba pasar las horas los días de calor, me quedo con la satisfacción de saber que has sido un gato feliz.
Mi vida está llena de ausencias, algunas duelen, otras simplemente se hacen notar muy de vez en cuando, tú serás una ausencia de las que duelen pera a la vez provocan una sonrisa cuando te recuerde que será siempre.